Las grandes influencias en la cocina argentina

A diferencia del resto de la gastronomía latinoamericana, la cocina argentina es la que cuenta con la menor influencia por parte de las culturas prehispánicas que dominaron América, antes de la llegada de los conquistadores. Por supuesto que hay algunas excepciones, en el norte de Argentina aún se conserva una fuerte impronta en los platos más típicos, de parte de la cocina incaica.

Argentina es poseedora de una extensión territorial importante, y la mayoría de este territorio ha sido bendecido por la naturaleza para la producción de cereales y ganado. La cría de ganado vacuno se extendió por, casi todo el territorio, y al día de hoy los cortes de carne vacuna son reconocidos mundialmente. La cocina argentina posee un record casi inigualable, el mayor consumo de carne vacuna por habitante, en la actualidad es de casi 100 kg anuales per cápita, aunque a fines del siglo XIX, era de casi 180 kg. La gran producción de trigo y de maíz han hecho que éstos sean productos básicos de la cocina argentina, de hecho, durante muchos años, Argentina fue denominada “el granero del mundo”.

Desde que se instalaron los primeros conquistadores, a orillas del Río de La Plata, Argentina fue incorporando cada una de las costumbres culinarias que le iban aportando, incluyendo una fuerte influencia de las costumbres africanas, traídas al país por los esclavos negros. La ausencia de explotaciones mineras en la Argentina hizo que la mayoría de los esclavos se desempeñaran en el servicio doméstico, facilitando de esta manera incorporar sus propias costumbres a la culinaria argentina.

Posteriormente, y desde finales del siglo XIX, el país recibió fuertes oleadas inmigratorios de Europa y de Medio Oriente. Estas distintas corrientes de inmigrantes se fueron distribuyendo por todo el territorio, hasta ese momento, escasamente poblado y así la cocina del mundo se fue, paulatinamente fusionando con las costumbres argentinas, para crear una gastronomía única.

Los platos típicos de la cocina argentina

Por supuesto que la gastronomía argentina tiene su “plato estrella”, no importa en qué región del país uno se encuentre, estamos hablando del típico asado criollo. El asado criollo se caracteriza por la enorme variedad de cortes que se utilizan, la dedicación que el parrillero – nombre con el que se conoce al responsable de hacer el asado – pone en el cuidado de cada trozo de carne, las diferentes formas de asar la carne. Todo ello constituye un plato que, y esto podemos afirmarlo con total seguridad, no podrá paladearse en otro país. El asado es de esos platos argentinos que ya ha trascendido lo gastronómico para convertirse en un “ritual” que reúne familias, amigos, conocidos, compañeros de trabajo, todos alrededor de una parrilla.

El locro es otro de los típicos platos argentinos. Este emblema de la culinaria argentina tiene como base el maíz blanco y el zapallo, combinados con otros ingredientes que conforman una suerte de “guiso”. El locro es una comida con una fuerte influencia española. Casi que existe un calendario para el consumo de locro en la Argentina, ya que es el plato que se destaca en la mayoría de las fechas patrias. La revolución de mayo, la independencia y el Día de los Trabajadores son fechas donde las familias argentinas se reúnen en torno a una enorme olla de locro bien caliente, acompañado por esa exquisita salsa picante a base de ají y cebolla.

No queremos olvidarnos en este somero recorrido – que iremos ampliando a través de estas páginas – de las empanadas. Este es otro plato de la cocina argentina con una gran influencia española pero que los argentinos han sabido adaptar perfectamente a sus costumbres. Cada región del país, puede exhibir orgullosa su propia receta de empandas: muy picantes, muy suaves, algunas dulces, otras con mucha cebolla, las hay jugosas, pero todas con base de carne en su relleno.

Por último, invocamos al dios de las tentaciones para hablar del tradicional dulce de leche, un producto que se elabora desde los tiempos coloniales. El dulce de leche sirve para comerlo de a cucharadas, untando el pan y si es acompañado de manteca… ¡Mejor! Pero también es el relleno de los tradicionales alfajores de dulce de leche. No comerlos es como negarse a visitar el paraíso.

Desde estas páginas vamos a iniciar un viaje. El que nos llevará a cada rincón de la Argentina, a través de su gastronomía. Será un viaje largo y cargado sabores y de historias. Cada uno de los platos argentinos tiene mucho para contarnos y para que disfrutemos de ellos, tan sólo con imaginarlos.